Cuantos más proyectos y más agentes trabajan a la vez, más contexto se pierde entre sesiones, herramientas y personas. Esto es lo que se repite en casi todos los equipos que ya usan IA para programar:
Cada nueva conversación con el agente arranca sin saber qué se probó ya, qué se descartó, o por qué se tomó una decisión concreta. Ese conocimiento se pierde cuando termina la sesión.
Claude Code, Codex, Cursor... cada uno con su propia sesión, sin visibilidad de lo que hizo el otro minutos antes. El resultado: trabajo duplicado o, peor, contradictorio.
Saber qué proyectos están activos, cuáles llevan días sin moverse y quién los pidió exige preguntar, no consultar. La información existe, pero está repartida entre chats y memorias.